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Soluciones a la crisis del Sector de la Alimentación

La industria y distribución del sector de la alimentación y bebidas está viviendo tiempos difíciles que están amenazando a su propia estabilidad. Los costes de las materias primas están creciendo de manera alarmante (y se estima que esta tendencia se prolongue uno años más) y en ocasiones es difícil trasladarlos a los productos finales. Esta situación está forzando a las empresas a tomar posiciones estratégicas respecto a sus variables de actuación, que se centran en la optimizar más si cabe su infraestructura general, a reorientar su oferta hacia nuevos productos con más margen, a acortar su lista de presentaciones o infelizmente a avisar de su cierre inminente.

No es nuestra intención profundizar en el porqué de estas subidas de costes, que naturalmente tienen su explicación en el aumento de la demanda internacional y en la contención de la oferta, pero el hecho es que estos movimientos están incidiendo de manera significativa en el sector, y mientras estos acontecimientos se están produciendo, nos vemos inmersos en una crisis económica ya aceptada por todos, y con un euro fortalecido que no favorece la exportación de nuestros productos.

En este entorno de incertidumbre, el consumidor final va cambiando sus hábitos de consumo, y sus demandas y exigencias tanto al fabricante como a la propia distribución se amplían. Se demanda más variedad de productos, localizados en más puntos de venta con mayor rango horario, con más control, más seguridad, y más regulación, y en caso de producirse una alarma alimentaria, se exige la máxima información, localización de responsabilidades hasta sus últimas consecuencias, con absoluta rapidez y sin posibilidad de error que evite alarmas innecesarias.

En este marco de trabajo las empresas que quieran continuar en el sector, deberán tomar una serie de actuaciones encaminadas a paliar los aspectos que se han nombrado anteriormente  y que atiendan a diferentes líneas de actuación:

En primer lugar se deberá aumentar la oferta de nuevos productos (el I+D+i juega un papel muy importante) ya sea por su producción o por abastecimiento, y su distribución en más mercados, más lugares, más puntos de venta, y en una franja horaria mayor, pero también productos más personalizados y adaptados a personalidades específicas, y a grupos sociales más diferenciados.

En segundo lugar se deberán optimizar todos los procesos logísticos involucrados en la cadena de suministro (producción y distribución). Este planteamiento exigirá mejoras en la logística interna y externa; control de rutas y de almacenamiento, y sistemas avanzados de control basados en tecnologías de radio frecuencia (RFID), lecturas rápidas de códigos de barra, tecnología de movimientos por voz o luz y un largo etcétera.

En tercer lugar se deberá incrementar el control y seguridad de procesos, de acuerdo a la normativa en materia de seguridad alimentaria, será necesario que la empresa tenga sistemas de gestión que tracen multidimensionalmente a los productos, proporcionando información rápida y completa, desde que un producto entró por a formar parte de nuestras instalaciones, hasta que salió de las mismas, proporcionando a golpe de teclado toda la información de recepción, calidad, producción, reprocesos, venta, devoluciones, y un largo etcétera.

No hay recetas mágicas para afrontar la crisis que se avecina, pero lo que es absolutamente claro es que la adaptación a las nuevas demandas alimenticias en una sociedad más exigente, y la búsqueda por la eficiencia de las operaciones serán constantes en el sector y aquel que consiga optimizar sus instalaciones dentro de un orden razonable, y con unos volúmenes de venta suficientes, conseguirá superar la crisis y situarse en una situación de privilegio para años venideros.

 

Miguel Escudero, Product Manager CDC Software

Publicado en el Diario El Vigía